Paz interna
En una pared de la Capilla de la Paz en Unity están escritas las palabras con las cuales Jesús calmó una tormenta en el mar: “Calla, enmudece”. Estas dos palabras son un recordatorio para que yo reclame la paz que se encuentra en mí.
En oración, respiro en un momento valioso de quietud y siento la paz de Dios en cada fibra de mi ser. La presencia amorosa de Dios me asegura que todo está en calma. En cuerpo y alma, sea cual sea el tiempo o la circunstancia de mi experiencia, Dios está presente.
En momentos de quietud y actividad, digo las palabras “¡Calla, enmudece!”. Al unirme a la verdad de esta declaración, siento paz.
“Él, levantándose, reprendió al viento y dijo al mar:—¡Calla, enmudece! Entonces cesó el viento y sobrevino una gran calma … Entonces sintieron un gran temor, y se decían el uno al otro: —¿Quién es este, que aun el viento y el mar lo obedecen? ”—Marcos 4:39, 41
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